Penumbra y resplandor

En algún lugar sin coordenadas y tiempo sin relojes.

Al despertar, madrugada del 6 de noviembre de 2018.

El recital se celebraba en el interior de una iglesia. No podría decir a qué hora, porque pronto el tiempo descubriría el final de su juego de disfraces, pero sí puedo decir que llegué a aquel sagrado lugar envuelto en una intensa luz de mediodía. Adentro afloraba otra cosa: una penumbra apenas clareada por multitud de pequeñas velas encendidas. El interior era muy amplio y estaba repleto de gente, toda ella sentada en las bancadas de madera que flanqueaban el pasillo que conducía al altar. Me quedé atrás, muy cerca de la puerta y a escasos metros de la primera hilera de bancos. Allí también habían colocado algunos asientos y, en uno de ellos, me instalé. Sigue leyendo

Porque amar no es faena de cobardes

Como el toro valiente en su resabio

llevo una cruz al lomo, malherida,

pero de amor morir será más sabio

que vivir sin esta alma embravecida.

Navego sin ayuda de astrolabio,

lucho por una causa ya perdida,

acepto que me lidien unos labios

con capotes de sal en las heridas.

Desafiando el clamor de los cobardes,

su cómplice faena ensangrentada,

su rito de manada y griterío,

embisto de arrebol, me hundo en la tarde

y despreciando heridas y estocadas,

muero de vivo amor frente al gentío…

Temo el frío otoñal que se me anuncia

Comienza el otoño con sus rigores,

me asusta el frío que viene y que siento

más frío que este cielo sin pensamiento

sin pájaros, ni vientos, sin ensueños, ni flores.Resultado de imagen de imágenes de hojas otoño

Me congelo en una hoguera de hervores

me retiro a mi dolor, y no miento

si temo que a causa de mis desamores

el invierno se me haga un sentimiento.

Qué largo se me anuncia este camino

largo de lluvia, tan corto de soles,

demasiado lleno de insomnes lunas,

del cansancio de andar sin ningún tino

en la huérfana luz de los faroles,

pisando entre hojas muertas mi fortuna…

Corazón

Mi corazón conoce bien la pena

de latir luchando contra su propio latido,

grita y tiembla y sucumbe enfurecido

a la apasionada libertad de su condena.

Mi corazón que nunca se serena

y bate en el calor de lo vivido,

sueña, ríe, llora y es como una almena

que defiende el sabor de lo perdido.

A veces crees, corazón, que es aún posible

desandar el camino de lo andado,

revivir el latido de lo ausente;

otras, en cambio, todo lo ves como imposible,

melancólico te hundes, sombrío y tan callado

que en tal estado, yo no sé aún si estoy presente…

Días y noches

Hay días en los que uno está muy cansado. Sobre todo, noches, en las que uno imita el insomnio de la luna y espera el silencio, el despojamiento de las palabras. La esperanza malvive en esas noches de fatiga. Hartos de ver el desfile diario de las noticias del mundo, ese carrusel de fruslerías monstruosas, cerramos los ojos, intentamos dormir y esperamos que el sueño nos limpie y reconstruya. Pero no ocurrirá así. Los ojos se abrirán y se cerrarán varias veces de forma intermitente, como en pesadísimos parpadeos, la vigilia se mantendrá en equilibrio de puntillas sobre un alfiler que pincha de cansancio, y el silencio nunca será completo, sino que bailarán en él fragmentos de vida propia y ajena, fantasmas que la noche trae en su runrún de oscuridades encendidas. Eso sí, entremedias, nos quedaremos más callados. Puede también poblarse ese silencio de escepticismo o, radicalmente, de un rotundo pesimismo histórico de lo humano. Suele darse entonces un interior cataclismo, tras el cual se hunden los grandes planteamientos ideológicos, las causas escritas con Mayúscula, los héroes y heroínas de lo que sea. Todo se derrumba sin heroicidad. Todo se desbarranca con un escenario al fondo de manoseo, utilidades prácticas, te uso, te desecho, y de nihilismo casi consumado. Se oyen ya los jinetes en la tormenta, oímos cómo se acercan y sabemos que vienen a acabar con nosotros. Sigue leyendo

Te amé como se debe, te doy por olvidada

Buena te creí y fuiste desengaño

y tu estrategia solo buscaba la victoria.

Qué ganaste. Nada. Tan solo el daño

de seguir girando en tu oscura noria.

Simulaste ser distinta al inmoral rebaño,

herida por la gente, su injusticia y la Historia.

Robaste mi oro, me vendiste estaño,

preferiste a mi amor, la saliva de la escoria.

Serás mal amada y sabrás que perdiste,

un día lo sabrás, cuando seas ignorada

por falsos triunfos y oro verdadero,

y no tengas más que el dolor sincero

volviendo atrás, a rastras, la mirada,

de no ser todo aquello que fingiste…

 

 

Furioso ardor y silenciosa huida

Furioso aFuego, Llama, Carbono, Quemar, Calienterdor, violento y fugitivo,

sueño de temblor despierto al nombrarte,

te amo, me humillo, caigo altivo,

te venzo a veces sin poder ganarte.

Vigilas tu prisión, estoy cautivo,

para huir, imagino la forma de olvidarte.

Vivir quiero y ando muerto estando vivo,

Resultado de imagen de imágenes sauce

así me tienes tú, en la innoble trampa de tu arte.

¿A dónde has ido? ¿Hacia cuál de tus tres lunas?

¿Eras Artemisa, Selene o Hécate Trivia eres?

Como ella, ¿de umbral enfermo y sauce te construyes?

di: ¿por qué hieres sin razón alguna?

¿encuentras así tu razón de ser mientras fluyes

por el río sombrío de los seres?…